Portavoza y otras distracciones


Quizás el interés político de la semana haya girado, como tantas veces, sobre una cuestión de lenguaje. Ya sabéis que no soy amigo de los intentos de visibilizar a la mujer mediante el desdoblamiento y alternancia géneros gramaticales que repudia el masculino genérico. No me parece el camino y violenta el castellano hasta el absurdo. Ignacio Bosque, que es un sabio, daba muchos ejemplos en un artículo de prensa al que he aludido en clase.

No sé si trataba de emplear el lenguaje inclusivo Irene Montero en estas declaraciones. Lo digo después de haber llegado antes a las críticas y a los chistes que al vídeo en cuestión, que me siembra muchas dudas. Luego, aunque no he seguido el tema de cerca, parece que se ha enrocado en que se trata de una propuesta de neologismo, a la que se han adherido figuras del PSOE, como Margarita Robles o Adriana Lastra. Bueno, da igual. El lenguaje está vivo y se enriquece a partir de los cambios sociales, como ya sabéis, pero se me hace cuesta arriba que la palabra “portavoz”, que es común en cuanto al género, flexione a “portavoza”.  Yo habría admitido el desliz, si lo fue, y ya está. Y no me parece disparatado aprovechar el momento para hablar de diferencias entre hombre y mujer que sin duda deben suprimirse como el desnivel salarial en el desempeño del mismo trabajo o todo lo que concierne a la violencia o abuso de origen sexual, pero nada más. Existe, por si no bastase, un riesgo que no siempre se puede calcular con precisión, que es el incremento peyorativo. Algo de eso cuenta Gutiérrez Ordóñez en este artículo.

Lo sorprendente es el aluvión de críticas que se ha producido, que ha reactivado una argumentación ad hominem que Irene Montero arrastra desde sus inicios en política. De hecho, no es fácil hallar el vídeo susodicho sin verlo rodeado de improperios y cuchilladas. Aquí va.

Han corrido ríos de tinta. Lo curioso es que cuando otros personajes públicos –hombres– meten la pata, deliberadamente o no, la crítica no resulta tan acerba. Hay quien la manda a primaria a aprender a hablar,  quienes recuerdan exitosos hits del pasado, como “miembra” o “jóvena”, de los que ya he hablado en otras ocasiones en este blog, o quienes, simplemente, faltan al respeto sin la más mínima gracia. Estoy pensando en la recepción amable de algunas de las frases ininteligibles de Rajoy; pero también en otros muchos casos que vosotros no podéis recordar por vuestra juventud, como, por ejemplo, este gracioso lapsus de Zapatero:

Tengo para mí que a Montero le debían una. Le debían esta que va debajo, una de las más brillantes intervenciones en el parlamentarismo reciente de nuestro país, con momentos indiscutiblemente memorables, como la enumeración de los casos de corrupción del PP, que ahora constan, para oprobio de todos, en el Diario de sesiones de nuestro Congreso. Oprobio por su existencia, no por su alusión.

Irene Montero llegó como novia de Pablo Iglesias a la moción de censura del presidente Mariano Rajoy, que se debatía esa mañana; era pan comido para él, que a su característica manera no es mal orador, precisamente. La menospreciaron. Pero se encontraron con la puesta de largo –una expresión muy a propósito en esta entrada– de una diputada de afilada lengua, inteligencia notable y buena presencia en la tribuna.

La enumeración de casos de corrupción comienza más o menos hacia el minuto 25 y dura algo más de tres o tres y medio, y quien quiera ser periodista o político, entre otras profesiones, debe escucharla.

Pero, me pregunto, ¿de qué no se habla cuando se habla de la portavoza, queridos criaturos? No se habla del motivo de la reunión a que Montero se refería, que llevaba por título: “Por una ley electoral más justa”. La distracción. La inundación. La desviación de la atención. La creación de marcos cognitivos interesados. El debate sobre portavoza sí o portavoza no ha enterrado una propuesta de reforma de la ley electoral que beneficia a unos partidos, pero perjudica seriamente a otros. En la arena política, ¿quién se ha llevado el gato al agua?

Una pregunta más: ¿Por qué es tan urgente ahora hablar de la prisión permanente revisable cuando hace más de dos años que el tema está en el Tribunal Constitucional? ¿De qué no estamos hablando cuando hablamos de esto? ¿Quién marca esta agenda de temas políticos? No lo digo por decir. Esta noche, Informe semanal aborda el tema. Aquí tenéis un avance. Ayer fue La sexta columna la que dedicó un reportaje muy interesante a esta materia.

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