El texto de la semana 13 / 2015


La memoria confusa

Un viajero tuvo un accidente en un país extranjero. Perdió todo su equipaje, con los documentos que podían identificarlo, y olvidó quién era. Vivió allí varios años. Una noche soñó con una ciudad y creyó recordar un número de teléfono. Al despertar, consiguió comunicarse con una mujer que se mostró asombrada, pero al cabo muy dichosa por recuperarlo. Se marchó a la ciudad y vivió con la mujer, y tuvieron hijos y nietos. Pero esta noche, tras un largo desvelo, ha recordado su verdadera ciudad y su verdadera familia, y permanece inmóvil, escuchando la respiración de la mujer que duerme a su lado.

José María Merino

José María Merino, el autor

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2 respuestas a El texto de la semana 13 / 2015

  1. Florencio García dijo:

    Florencio García dijo:

    El contenido de este texto ilustra maravillosamente la compleja y chocante (pero, ¿refutable?) idea de David Hume (1711-1776) sobre el yo, sobre la identidad personal. Hume la expone en el siguiente párrafo, que tal vez requiera alguna aclaración de alguien acostumbrado a “descifrar” textos filosóficos:
    “En lo que a mi respecta, siempre que penetro más íntimamente en lo que llamo mi mismo tropiezo en todo momento con una u otra percepción particular, sea de calor o de frío, de luz o de sombra, de amor o de odio, de dolor o placer…. Nunca puedo atraparme a mí mismo en ningún caso sin una percepción…Cuando mis percepciones son suprimidas durante algún tiempo: en un sueño profundo, por ejemplo,….no me doy cuenta de mí mismo, y puede decirse que verdaderamente no existo. Y si todas mis percepciones particulares fueran suprimidas y ya no no pudiese pensar, sentir, ver, amar u odiar tras la desaparición de mis cuerpo, mi yo resultaría completamente aniquilado….Si tras una reflexión seria y libre de prejuicios hay alguien que piense que él tiene una noción diferente de sí mismo, tengo que confesar que ya no puedo seguirle en mis razonamientos. Todo lo que puedo concederle es que él puede estar tan en su derecho como yo, y que ambos somos esencialmente diferentes en este particular. Es posible que él pueda percibir algo simple y continúo a lo que llama su yo, pero yo sé con certeza que en mi no existe tal principio.” (Texto de Hume copiado y pegado de http://www.paginasobrefilosofia.com/html/Hume/Apuntes/apuntes11.html,

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