Jerónimo de Pasamonte


Uno a veces no sabe donde se mete. Fue por el 2006 cuando participé en un proyecto que contaba con el auspicio de la Real Academia de la Historia. Me propusieron por entonces participar en el Diccionario Biográfico Español, un proyecto sumamente ambicioso en su concepción, redactando unas líneas sobre la vida de escritores de tercera fila que debían figurar aunque no hubieran cambiado el curso de la historia de la literatura –que quizá alguno sí lo hizo–. Así, dejé mi aportación con las entradas correspondientes a Antonio López de Vega, Bartolomé Cairasco de Figueroa, Narváez de Velilla, Francisco de la Cueva y Silva, Francisco de Avendaño, Francisco Párraga Martel de la Fuente y el último Paco, que no era escritor, Francisco de Robles. Puede que olvide alguno, pero vamos, grosso modo, esos son.

No pagaban gran cosa. No lo hice por dinero. Tampoco era oro lo que relucía. Cuando años después se publicó la magna obra, como a tantos otros, me avergonzó que mi nombre apareciera asociado a la infame falsificación de la historia que se había perpetrado en alguno de esos volúmenes. Por ejemplo, aunque hay otros muchos desastres, en lo concerniente a la voz (aflautada, en esta ocasión) de otro Paco: Francisco Franco Bahamonde, el atroz dictador que asoló España durante cuarenta años de tiranía, firmada por Luis Suárez Fernández, presidente nada menos que de la Hermandad del Valle de los Caídos, en la que no se describe su jefatura de estado como dictatorial, adjetivo que para más INRI sí aparece en la biografía de Juan Negrín. Algunas críticas, en este artículo, aunque fueron mucho más densas y abundantes hasta cristalizar en una contestación formal en forma de libro publicada por prestigiosos historiadores. Dicen que retocarán algunas entradas. No me fío. Ya ha habido vaivenes, ahora sí, ahora no, según quien gobierne. Y en cualquier caso, ha quedado manchado cuando podría haber sido obra de referencia inexcusable.

Pues bien. Con todo, lo que motiva esta entrada no es lo que va aquí arriba, sino lo que viene a continuación. Para colaborar hice una suerte de prueba con la biografía que aquí dejo. Como fue descartada (ya que había sido adjudicada previamente a uno de los autores que va en la bibliografía), os la ofrezco para que sepáis de este curioso ser que se halla entre los galeotes del capítulo XXII del Quijote de 1605 y que para algunos es el presumible autor de la continuación apócrifa de Avellaneda. Lo que seguro escribió es una autobiografía, con alguna curiosidad que ya comentaré en clase. Podría retocar la bibliografía, pero paso. Ahí va en su forma original:

Pasamonte, Jerónimo. Ibdes (Zaragoza), 1553 —  ?, post. 26 de enero de 1605. Soldado y escritor. Jerónimo de Pasamonte nació en Ibdes en 1553. Huérfano desde los diez años, tras servir al obispo de Soria e iniciar estudios de gramática y latín con su tío de regreso a Aragón, ve frustrado su intento de meterse a fraile por la negativa de su hermano mayor y la falta de renta, de modo que se asienta como soldado en la compañía que está formando el capitán Enrique Centellas para el tercio de Miguel de Moncada, al que pertenecía Cervantes. Interviene en las jornadas de Lepanto, Navarino y Túnez. Cae preso en la defensa de La Goleta (1574) y padece un cautiverio de dieciocho años, parte del cual transcurre en galeras. Una vez rescatado acude a Roma para dar gracias por su liberación en los santos lugares y retorna a España en 1593, donde hace circular su autobiografía de forma manuscrita con la pretensión de obtener algún beneficio por los servicios prestados al rey. Ante el fracaso de sus gestiones, se ve obligado a regresar a Italia en 1595 para continuar su servicio como soldado. Allí prosigue su autobiografía y da muestras de cierto desequilibrio mental, que combate desde su religiosidad. Debido a una deficiente vista, obtiene una plaza de residente en Nápoles que supone mayor estabilidad y la dispensa de la milicia activa. Es el momento en que contrae matrimonio con una española recogida hasta entonces en el monasterio de San Eligio y surgen las desavenencias con sus suegros y su cuñada, a quienes cree endemoniados. Aunque el último dato absolutamente fidedigno que se conoce de Jerónimo de Pasamonte procede de 1605, Melendo Pomareta (2001, 2002) ha aportado documentos que sugieren su regreso a España y el cumplimiento de una antigua promesa y vocación con su ingreso como fraile bernardo en el Monasterio de Piedra. La Vida y trabajos de Gerónimo de Pasamonte ha resultado de sumo interés para los cervantistas pues podría esclarecer definitivamente la identidad de Alonso Fernández de Avellaneda y los motivos de su rivalidad con Cervantes. En la versión que corrió manuscrita en 1593, Jerónimo de Pasamonte se atribuye falsamente la actitud heroica del alcalaíno en Lepanto al describir su participación en la toma de La Goleta (1573), donde no hubo verdadero combate por huida del enemigo. Tal adjudicación pudo llevar a Cervantes a realizar un despiadado retrato de aquel en la primera parte del Quijote a través de la figura de Ginés de Pasamonte, así como una autobiografía meliorativa en la Historia del Capitán Cautivo para mostrar su superioridad artística. Pasamonte había ampliado su Vida, añadiendo una segunda parte a la versión inicial. El 26 de enero de 1605 la tiene por concluida y fecha la última de las dedicatorias en Capua (Italia) pero la publicación del Quijote impide que la dé a la prensa, aunque cuenta con licencia, para evitar su identificación con el denostado galeote del capítulo XXII, autor asimismo de una autobiografía. Este es el punto de partida de una disputa literaria que originará la réplica de Pasamonte con el pseudónimo de Avellaneda y se extenderá a diversos textos cervantinos donde alternan alusiones a la Vida y trabajos y al Quijote apócrifo como escritos de un mismo aragonés. La autobiografía de Pasamonte permanecerá inédita hasta 1922. Obras de ~: Vida y trabajos de Gerónimo de Pasamonte, 1605  (inéd.) [Biblioteca Nazionale Vittorio Emanuelle III de Nápoles] (ed. de R. Foulché-Delbosc, Revue Hispanique, LV, 1922, págs. 310-446; ed. de J. M. de Cossío, Autobiografías de soldados: siglo XVII, Madrid, Atlas, Biblioteca de autores españoles, núm. 90, 1956; ed. de F. Sevilla Arroyo, Alicante, Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, 2004) Bibl.: M. de Riquer, “El Quijote y los libros”, en Papeles de Son Armadans, XIV (1969), págs. 9-24; M.de Riquer, “Introducción” a Alonso Fernández de Avellaneda, Don Quijote de la Mancha, ed. de M. de Riquer, Clásicos Castellanos, Espasa-Calpe, vol. I, Madrid, 1972, págs. VII‑CIV; M.de Riquer “Apéndice II” a Alonso Fernández de Avellaneda, Don Quijote de la Mancha, ed. de M. de Riquer, cit., vol. III, págs. 236-252; G. Camamis, Estudios sobre el cautiverio en el Siglo de Oro, Gredos, Madrid, 1977; M. de Riquer, Cervantes, Pasamonte y Avellaneda, Barcelona, editorial Sirmio, 1988; D. Eisenberg, “Cervantes, Lope y Avellaneda” (1984), en D. Eisenberg, Estudios cervantinos, Barcelona, Sirmio, 1991, págs. 119-141; V. Azcune, “Avellaneda no es Passamonte”, en Dicenda. Cuadernos de Filología Hispánica, 16, 1998, págs. 247-254; K. Sliwa, Documentos de Miguel de Cervantes Saavedra, Pamplona, Eunsa, 1999; A. Martín Jiménez, El «Quijote» de Cervantes y El «Quijote» de Pasamonte, una imitación recíproca: la vida de Pasamonte y Avellaneda, Alcalá de Henares, Centro de Estudios Cervantinos, 2001; J. Melendo Pomareta, “¿Murió Jerónimo de Passamonte en Carenas? (I)”, en El Pelado de Ybides (revista local editada por la Asociación Cultural Amigos Villa de Ibdes), 20 (2001), pp. 14-15. J. Melendo Pomareta, “¿Murió Jerónimo de Passamonte en Carenas? (y II)”, en El Pelado de Ybides (revista local editada por la Asociación Cultural Amigos Villa de Ibdes), 21 (2002), pp. 10-11; A. Martín Jiménez, “Cervantes versus Pasamonte («Avellaneda»): Crónica de una venganza literaria”, en Tonos, Revista electrónica de estudios filológicos, núm. VIII (2004); A. Martín Jiménez, Cervantes y Pasamonte: la réplica cervantina al Quijote de Avellaneda, Madrid, Estudios Críticos de literatura, núm. 18, Biblioteca Nueva, 2005; A. Martín Jiménez, “El lugar de origen de Pasamonte en el Quijote de Avellaneda”, en Lemir. Revista de Literatura Española Medieval y del Renacimiento, 9 (2005); J. A. Frago Gracia, El Quijote apócrifo y Pasamonte, Madrid, Gredos, 2005.

 Ernesto Lucero Sánchez

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