Vuestras primeras redacciones


La verdad es que el nivel de vuestras primeras redacciones me ha sorprendido muy positivamente. Por ese motivo, me gustaría que, de manera voluntaria, por lo menos los que habéis leído en clase alguna de las vuestras, las subáis como comentario a esta entrada o, si lo preferís, me las enviéis al correo y ya me ocupo yo. Gracias por anticipado. Y recuerda:

la foto

Para el lector general del blog, dejo aquí los dos microrrelatos que han servido de pie a vuestros textos. Por cierto, se trata de dos escritores leoneses con mucho en común. Son amigos, crearon junto a algún otro autor a un poeta inexistente, el apócrifo Sabino Ordás, cuyos versos componían entre todos; por si no bastase, obtuvieron el Premio Nacional de la Crítica por sendas novelas en años sucesivos (por La orilla oscura, José María Merino en 1986; y por La fuente de la edad, Luis Mateo Díez en 1987, también Premio Nacional de Narrativa de ese año).

La memoria confusa

Un viajero tuvo un accidente en un país extranjero. Perdió todo su equipaje, con los documentos que podían identificarlo, y olvidó quién era. Vivió allí varios años. Una noche soñó con una ciudad y creyó recordar un número de teléfono. Al despertar, consiguió comunicarse con una mujer que se mostró asombrada, pero al cabo muy dichosa por recuperarlo. Se marchó a la ciudad y vivió con la mujer, y tuvieron hijos y nietos. Pero esta noche, tras un largo desvelo, ha recordado su verdadera ciudad y su verdadera familia, y permanece inmóvil, escuchando la respiración de la mujer que duerme a su lado.

José María Merino

José María Merino

La carta

Todas las mañanas llego a la oficina, me siento, enciendo la lámpara, abro el portafolios y antes de empezar la tarea diaria, escribo una línea en larga carta donde, desde hace catorce años, explico minuciosamente las razones de mi suicidio.

Luis Mateo Díez

Luis Mateo Díez

 

P. S.: Este mismo autor nos ha servido el extraordinario cuento “El pozo”, que se incorpora desde este momento a la entrada con las redacciones que va generando.

****************************************

La carta, por Sonia T. (4ºA)

Todo empezó una tarde lluviosa de abril. Estaba sentada escuchando el sonido placentero de las gotas golpeando el suelo cuando, de repente, oí un ruido en la cocina. Fui corriendo y ahí, en el suelo, estaba mi querida tortuga Melanie, muerta. Desde ese instante creí haberlo perdido todo y comencé a jugar con una idea macabra: acabar con mi vida. Pero mi madre me regaló un loro, Shakespeare, que murió a los pocos días. Lo hallé asfixiado con la cabeza atascada entre los barrotes de su jaula. Me quedé anonadada. Intentando alegrarme, mi madre me consiguió un perro, James Bond, que sin embargo vivió solo un par de meses: saltó desde el tejado y se estampó contra el suelo. Ahora sí es el momento; ya no puedo seguir nadando en mi valle de lágrimas y he decidido terminar con mi sufrimiento cuanto antes, solo hay una manera: el suicidio.

****************************************

Bárbara (4ºA), escribió esta redacción:

NOTA DE SUICIDIO
Hoy, 24 de septiembre de 2013, hace exactamente ocho años que mi tortuga murió.
Era un bonito día soleado. Mis abuelos vinieron a visitarme. Cuando salí al jardín para despedirme de ellos, Pancracia, mi tortuga, venía conmigo. La dejé un momento en el suelo y, cuando me quise dar cuenta, había salido corriendo. Entonces yo cogí mi triciclo rosa y me dispuse a perseguirla. Era demasiado rápida. Salió a la carretera y un coche la atropelló. Yo me quedé petrificada, no me lo podía creer, era demasiada pequeña para asimilar algo tan fuerte en tan poco tiempo.
Me bajé del triciclo, me acerqué a la carretera y allí yacía Pancracia moribunda, boca abajo, con la mitad de la concha en el cuerpo y la otra mitad en el asfalto todavía caliente. Aquello fue un hecho que me marcó para siempre.
He tenido otras tortugas como Pancracia II, Pancracia III o Pancracia IV, pero ninguna como Pancracia. Era mi mejor amiga, mi compañera, mi psicóloga, la que siempre estaba ahí cuando lo necesitaba. Sabía que podía confiar en ella, y ella en mí.
Desde entonces no ha pasado ni un solo día en el que no piense en ella, en nuestras tardes de invierno saltando en la cama de mis padres, en nuestras noches de verano observando las estrellas en el jardín…
La echo de menos. A veces pienso: ”¿Por qué ella y no yo?” ”Si la hubiera llamado en vez de perseguirla con el triciclo nada de esto habría ocurrido”.
Me siento culpable de su muerte. Por ello pienso que… debería suicidarme.
****************************************
Hugo (3º A), nos ofrece esta redacción:

Cada día, llego a mi oficina, me siento, abro el cajón de la mesilla y saco la extensa carta en la que llevo relatando, desde hace 14 años, por qué quiero asesinar a Bran Doe.

Paso mi vista por la carta, leyendo las razones más relevantes como, por ejemplo, la masacre de mi familia en la que las pruebas me apuntaron como culpable y tuve que fugarme del país, y otras, menos relevantes, como el horrible polo rosa que vestía durante el asesinato.

Italia parecía un país agradable que me ofrecería un buen futuro, pero ahora estoy sentado, sentado en una oficina en la que lo que cobras casi no da para comer. Pero eso no importa. Lo que realmente importa es que ese hombre ya tendrá una bala incrustada en el cráneo, cortesía del cazarrecompensas que ayer envié, que envié a aquella casa, la casa de la masacre, la casa en la que un hombre, seguramente asesinado, vivía con una mujer, la mujer que antaño consideré mi esposa.

**************************

Alonso (4º A) nos ha dejado este texto:

Wilfredo después de escribir otro motivo por el que suicidarse respira profundamente y abre otro cuaderno en el que también lleva escribiendo 14 años en el cual pone “Cosas por las que vivir” y apunta una…..
Así, si en el cuaderno de suicidio pone: el precio de la gasolina sube; en el cuaderno de cosas por las que  vivir pone, más deporte, si en el de suicidio pone, me divorcio en el de vivir pone, me quedo con la casa el coche y el perro….., que ponía muere el pez , puede comprarse un hámster, que perdía la cartera se encontraba otra con más dinero, que en su trabajo fallaba o le regañaban su equipo ganaba , que no le iba internet o la tele, podía leer un libro….
Así Wilfredo cada día encontraba una razón para suicidarse pero otra para vivir  y tendrán que pasar  los años hasta que encuentre  una razón para suicidarse y ninguna por la que vivir.
*****************************************
Anuncios
Esta entrada fue publicada en 3ºESO, 4ºESO, Actividades, Ejercicios, Literatura, Microrrelato y etiquetada , , , , . Guarda el enlace permanente.

11 respuestas a Vuestras primeras redacciones

  1. Sofía 3ºA dijo:

    Mi hermano Alberto cayó al pozo cuando tenía cinco años. Veinte años después mi hermano Eloy sacaba agua un día del pozo, al que nadie jamás había vuelto a asomarse. Encontró un mensaje en una pequeña botella que decía: “Este es un mundo como otro cualquiera”.
    Alberto estaba solo cuando cayó al pozo, por eso cuando llegó al fondo nadie se dio cuenta de que su cuerpo había desaparecido. Al ser un pequeño niño de cinco años con poco vida atrás, se trasladó al Limbo, un mundo entre los vivos y los muertos, un lugar al que va gente que no ha cometido ningún pecado. Allí Alberto vivió veinte años siendo muy buena persona, al cabo de todos esos años descubrió que a través del pozo podía comunicarse con la Tierra. Decidió, sin pensárselo dos veces, escribir un mensaje para su familia. “Este es un mundo como otro cualquiera”. refiriéndose al Limbo. Dios le había observado desde el cielo, y después de lo buena persona que había sido en el Limbo, decidió devolverle la vida. Alberto se trasladó a la Tierra, feliz y con una gran historia que contar.

  2. Susana 3ºA dijo:

    Era una calurosa tarde de primavera, las calles estaban abarrotadas de gente, luz y color, los puestecillos del mercado adornaban la plaza en la que la gente bailaba, cantaba y reía.
    Yo caminaba por las calles, disfrutando de aquel ambiente de fiestas. Cruce la esquina y vi un grupo de personas que se amontonaban alrededor de algo. Me acerqué a ver que miraban todos tan expectantes. Un hombre estaba haciendo juegos de cartas en un rincón de la calle. Era alto, delgado y de piel muy blanca. Vestía ropas sucias y gastadas, pero lo que más me llamó la atención era que llevaba un enorme sombrero de copa negro que le tapaba la cara y solo podía entreverse su puntiaguda barbilla. Yo era joven, pero no era tonto y se notaba claramente que era un timador. Observé un par de trucos de cartas, era bastante hábil y no se le daba nada mal. Justo cuando me iba a marchar aquel extraño hombre me llamó.
    -¡Eh! Usted ¿quiere saber que le deparara el futuro?
    -No, no creo en esas cosas- contesté
    De repente el hombre me agarró del brazo y me susurró al oído.
    -¿Estás seguro?
    El hombre se había quitado el sombrero, mostrando una escalofriante mirada blanquecina que no podía ver nada, era ciego.
    Me dio pena aquel hombre así que acepté a que me mostrase algún truco.
    -Te leeré el futuro a cambio de la cazadora de piel que llevas puesta- me dijo.
    Me pensé mucho el darle mi chaqueta de piel pero al final accedí, solo era un pobre hombre ciego que se ganaba la vida engañando a la gente. Le di la chaqueta y el hombre la cogió rápidamente. Entonces caí en una cosa.
    -¿Cómo sabes que llevo una cazadora de piel?
    El mago sonrió, pero no dijo nada. Comenzó a barajar unas cartas y las extendió sobre la piedra que utilizaba como mesa.
    -Elige dos y míralas- murmuro.
    Cogí dos cartas al azar. Una tenía dibujada un pozo y en la esquina superior izquierda estaba el número quince. La otra tenía un niño y al igual que en la otra, en la esquina estaba el número cinco.
    -¿Qué tienen que ver un niño y un pozo conmigo?- pregunté esperando algo más.
    -Este es un mundo como otro cualquiera, y tus cartas ya están echadas amigo.
    -¡¿Qué!? ¡Eres un estafador! ¡Devuélveme mi chaqueta ahora mismo!- grité perdiendo la calma.
    Sin levantar la vista de las cartas, el hombre chasqueo los dedos. Aparecimos junto a un pozo, en medio del bosque. El mago llevaba puesta mi chaqueta.
    -Tendrás un última oportunidad- me dijo mientras sacaba una moneda del bolsillo de mi cazadora- Si sale cara- me enseñó un lado de la moneda que tenía tallada la cara de un niño- será tu día de suerte… Pero si sale cruz- me enseño el otro lado de la moneda que tenía un pozo- otra vez será.
    No recuerdo haber tenido esa moneda tan rara en mi bolsillo. No sabía que significaban la cara del niño y el pozo pero por un momento tuve miedo de que saliese cruz.
    El mago lanzó la moneda que permaneció unos segundos en el aire y después cayó limpiamente en su mano. Me acerqué a ver que había salido. Cruz. El mago sonrió y dijo:
    -Suerte la próxima vez.
    Chasqueó los dedos y aparecí donde había estado antes, en medio de la calle, rodeado de gente. Pero el mago ya no estaba, había desaparecido. Y yo volvía a llevar puesta mi chaqueta.
    Metí la mano en el bolsillo y saqué la moneda de antes, solo que ahora la moneda tenía un pozo por las dos caras. Volví a meter la moneda en el bolsillo y seguí caminando a través de los puestos.
    Los años pasaron y con el tiempo olvidé lo que ocurrió aquel día. Me casé y tuve tres hijos, fueron los años más felices de mi vida, hasta que sucedió. Mi hijo Alberto se cayó a un pozo, quince años después de lo ocurrido con el mago. Jamás relacione la muerte de mi hijo con él, hasta que un día mi hijo Eloy fue a sacar agua del pozo, veinte años después, y encontró una nota en una botella. En la nota ponía: Este es un mundo como otro cualquiera. Entonces fue cuando me acordé de él, le maldije desde lejos y sentí lástima por todos aquellos que fueron o serán engañados por un astuto mago o por el simple azar, una calurosa tarde de primavera.

    • ernestoprofe dijo:

      Muchas gracias, Susana. Sé que te habrá llevado un buen rato, con lo largo que es. Pero merece la pena que lo vean tus compañeros. Está muy bien, ya te lo dije. Enhorabuena.

  3. ernestoprofe dijo:

    Raquel S. nos manda este trabajo:

    Esa mujer no era su hermana, ni su tía, ni su primer amor. Ella no entendía por qué le llamaba después de tanto tiempo y él desconocía la verdad de su nueva mujer. Esa mujer fue su primera familia, con la que vivió largos años, la que le hacía sonreír cada mañana, con la que tuvo dos hijos maravillosos y la que consiguió que su vida fuera perfecta. Pero también a la que dejó por otra, a la que abandonó como si nada. Al escuchar su voz ella no sabe qué hacer, a pesar del rencor que le tenía seguía locamente enamorada de él y lo que más le gustaría sería empezar de nuevo a su lado, lo mejor será mentirle. Pero no sabe que después de un tiempo él se dará cuenta de que ha vivido en una mentira y de que la que dijo ser su mujer en realidad no lo es. Lo fue, pero todo terminó.

  4. ernestoprofe dijo:

    Laura J., de 4º A, envía una redacción sobre “La memoria confusa”:

    Por fin decide llamar. No sabe lo que hace; no lo tiene suficientemente claro, pero es que lo necesita, necesita escuchar su voz. No responde nadie pero al fin al otro lado del teléfono se escucha una tímida y femenina voz. Intento fallido. Cuelga. No consigue articular palabra, una cantidad de recuerdos con la mujer de la que sigue enamorado se le vienen a la mente. Aquella chica de tan solo 16 años a la que dejo marchar como si nada. Un primer amor especial, muy especial que le quita el sueño todas las noches, porque sí, porque está enamorado y ahora solo piensa que dejarla marchar fue el mayor error de su vida e intenta recuperar lo que ya está más que perdido.

  5. Carlota. dijo:

    LA CARTA.
    El autobús de las 8 ya ha pasado y el café sigue enfriándose en la mesita de noche, al compás del jodido despertador roto que no me decido a tirar porque ha sido testigo de cada mañana que me despertaba a tu lado, en aquella cama para dos (que ahora me queda grande…) y ha tenido que soportar tantos sollozos por no tenerte cerca desde hace… ¿cuánto ya?… un verano y quince días y medio. Qué asco…

    Date prisa, niña tonta, bébete los recuerdos de aquél café congelado, como tu sonrisa…, hazte la coleta despeinada (total, nadie te va a prestar atención, ya no está él) y corre, el próximo bus sale a las 10 y cuarto ¿no querrás perderlo, no? no… (me digo a mí misma) aunque no sería la primera cosa que pierdo y no vuelve a pasar aunque lo esperes…

    -¿Se puede? me he quedado dormida de nuevo, no es culpa mía, el despertador no suena ya.
    +Pase señorita, que no vuelva a repetirse, y cámbiele las pilas a ese dichoso despertador…
    -No volverá a ocurrir. De acuerdo, lo haré.
    +Míreme
    -¿Sí?
    + Salgamos fuera…
    – …
    + Llevo fijándome en sus ojeras hace días ¿qué le ocurre?
    – No duermo bien…me cuesta conciliar el sueño…
    +Si es así, de acuerdo. Pase y que no vuelva a repetirse lo de hoy…
    -Un despiste, no volverá a ocurrir. Lo prometo.

    Un día nuevo, martes, el café helado, en la mesilla, y se le olvidó cambiarle las putas pilas al despertador… la historia se repite… lo mismo que el otro día, y el otro, y el otro…

  6. ernestoprofe dijo:

    Elisa P. (3º A) nos envía este trabajo:

    La Carta

    Todas las mañanas llego al colegio, me siento en mi silla, abro el archivador, saco una hija y escribo minuciosamente los motivos por los cuales escribo esta redacción.

    El primer y principal motivo sin duda, es porque lo ha mandado el profesor. Si él no nos la hubiera mandado, no se me hubiera ocurrido hacerla. No hace falta decir que si me pilla la redacción sin hacer, tal vez me gane un negativo acompañado de una hermosa regañina. Los deberes hay que hacerlos, y punto. ¿Qué me cuesta?

    Debo también admitir que la última redacción no me gustó mucho, ya que es verdad que no me esforcé demasiado, además de exponer una idea que de verdad no quería. No me gusta hacer las cosas mediocres, así que cuando tuve que salir a la pizarra a leer el texto me morí de vergüenza. Espero que se note que en esta me estoy esforzando un poco más.

    Es verdad que adoro escribir. Sí, creo historias, las ilustro y además intento ponerles banda sonora. Por no decir, que me sienta bien psicológicamente. A mí, y a los que me rodean. Ya que si escribo lo que pienso en vez de contárselo a un compañero, seguro que me lo agradece.

    Aunque bueno, muchos no se libran igualmente.

    Total, que entre clase y clase escribo algunas líneas, y así no lo hago deprisa y corriendo los cinco minutos antes de que venga el profesor de lengua porque el domingo se me olvidó totalmente. Que a muchos nos ha pasado. A todos alguna vez, si se me permite decir. Aunque también los habrá que no lo hagan.

    Ahora mismo estoy escribiendo. Además de entretenerme, no le estoy dando la tabarra a mi compañera porque “se han comido al protagonista de la serie y mágicamente ha resucitado en el quinto capítulo”. Y a continuación un largo y pesado monólogo sobre la serie.

    En resumen, yo hago mis deberes, y mi compañeros de clase mantienen su salud mental.

    Todos contentos.

  7. Maria Martinez dijo:

    María Martínez de 3ºB ( la que leí en clase )

    La memoria confusa :

    Recordé mi pasado , a mi mujer , mis hijos…. Pero seguía sin llegar a entender quien era la mujer que dormía a mi lado , la que me había acompañado en estos años , y la cual me reconocio con una simple llamada en la que no sabia ni mi nombre. Me movi para verla con mis ojos abiertos de par en par y mi mente confusa “Porque me oculto todo ? ´´ esa pregunta resonaba por mi cabeza una y otra vez hasta poder comprenderlo finalmente dejando que mi sueño continuara en mi mente despierta y recordar todo .
    Ella era su amante, la que dejo el día antes de su marcha al otro país , y con la cual le fue infiel a su mujer de una manera que nunca quiso así , y por lo que se marcho a su viaje dejándola allí con un “Adiós ´´ sin retorno a un nuevo “Hola ´´ . Ella le había despojado de su verdadera vida con una naturalidad que no pudo comprender , pero unos recuerdos pasaron su mente , recuerdos juntos de su familia recuerdos que eran ahora su vida y que no pensaba dejar atrás , por ello se recostó en su cama junto a su mujer y dejo que todo aquello pasara tan rápido como un sueño y callando tras si esa vida que tuVo y que no volvería a tener .

  8. ernestoprofe dijo:

    Elisa P. (3º A) nos envía este trabajo:

    La Carta

    Todas las mañanas llego al colegio, me siento en mi silla, abro el archivador, saco una hija y escribo minuciosamente los motivos por los cuales escribo esta redacción.

    El primer y principal motivo sin duda, es porque lo ha mandado el profesor. Si él no nos la hubiera mandado, no se me hubiera ocurrido hacerla. No hace falta decir que si me pilla la redacción sin hacer, tal vez me gane un negativo acompañado de una hermosa regañina. Los deberes hay que hacerlos, y punto. ¿Qué me cuesta?
    Debo también admitir que la última redacción no me gustó mucho, ya que es verdad que no me esforcé demasiado, además de exponer una idea que de verdad no quería. No me gusta hacer las cosas mediocres, así que cuando tuve que salir a la pizarra a leer el texto me morí de vergüenza. Espero que se note que en esta me estoy esforzando un poco más.

    Es verdad que adoro escribir. Sí, creo historias, las ilustro y además intento ponerles banda sonora. Por no decir, que me sienta bien psicológicamente. A mí, y a los que me rodean. Ya que si escribo lo que pienso en vez de contárselo a un compañero, seguro que me lo agradece.

    Aunque bueno, muchos no se libran igualmente.

    Total, que entre clase y clase escribo algunas líneas, y así no lo hago deprisa y corriendo los cinco minutos antes de que venga el profesor de lengua porque el domingo se me olvidó totalmente. Que a muchos nos ha pasado. A todos alguna vez, si se me permite decir. Aunque también los habrá que no lo hagan.

    Ahora mismo estoy escribiendo. Además de entretenerme, no le estoy dando la tabarra a mi compañera porque “se han comido al protagonista de la serie y mágicamente ha resucitado en el quinto capítulo”. Y a continuación un largo y pesado monólogo sobre la serie.

    En resumen, yo hago mis deberes, y mi compañeros de clase mantienen su salud mental.

    Todos contentos.

  9. ernestoprofe dijo:

    De Arturo B. (3ºD), que se lo tomó a la tremenda:

    Razones de suicidio

    ¿Los motivos de mi suicidio? No tengo familia,mi mujer y a los que consideraba mis amigos me abandonaron al mismo tiempo que perdí mi empleo,tan bien remunerado… Lo único que no me ha abandonado es éste cuaderno,donde escribo tan triste carta. Otro de mis motivos,es mi día a día, una carga que arrastro,cada vez más pesada. Me tengo que levantar cada día,a trabajar en un lugar que detesto, teniendo que aguantar los gritos de mi jefe, el cual me detesta,pero no tanto como yo a él. Me gustaría saltar por el ventanal que tengo enfrente,sólo para causarle una molestia. Además, mi sueldo es tan mísero que llego con dificultades a fin de mes. Mañana lo haré,mañana será el día…

  10. ernestoprofe dijo:

    Natalia O. (3ºB) abre fuego con dos redacciones. Muchas gracias.

    LA MEMORIA CONFUSA:

    Era ya de noche, en el tren se hallaba una mujer que estaba viajando hacia Valencia. Cuando el tren llegó a su destino, la mujer, deseosa de bajarse tras el largo trayecto, se olvidó de su teléfono. Ésta se dio cuenta de ello ya al haber llegado a su casa, a la espera de su novio, ya que éste estaba de viaje en el extranjero. La mujer que estaba en frente de ella se percató de ello, y tras mirar a ambos lados, lo cogió y se lo llevó. Así tras el accidente del hombre, llamo al primer número de teléfono que le vino a la mente , le contesto la extraña mujer, que era viuda y no tenía familia, y se hizo pasar por su verdadera novia porque estaba sola; sólo por egoísmo.

    LA CARTA:

    Todas las mañanas me despierto, con sueño. Al llegar a clase, me siento en mi silla, saco los libros, y dejo la mente en blanco, que es lo que doy de sí. Como mucho pienso en la materia que me va a tocar, o en los exámenes que podría tener durante la semana. A continuación, pienso en lo que podría hacer por la tarde. Claro, que cuando ya estoy casi al final, llega el profesor o profesora (con sus andares), y vuelvo a mí, estando dispuesta a dar todo hasta la hora de dormir. Y todos los días son así…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s