Tópicos literarios


carpe diem

LISTA DE TÓPICOS LITERARIOS

• Entendemos por tópico literario una serie de constantes temáticas que se han repetido a lo largo de la Historia de la Literatura y que, en el caso de la occidental provienen, en su mayoría, de la cultura clásica o de la tradición bíblica

Carpe diem (“aprovecha el día”). Se trata de un tópico que incita a vivir el momento. Procede de Horacio y lo podemos observar en poetas como, por ejemplo, Garcilaso de la Vega, especialmente en el Soneto XXIII, que en otra ocasión comentaremos.

Collige, virgo, rosas (“coge, doncella, las rosas”). Es una derivación del tema anterior que parte de un verso de Ausonio, poeta latino: “Coge, virgen, la rosa” y que es también una incitación a gozar del día, pero aplicado a una mujer. Góngora es otro de los poetas de lo ha manejado en aquel célebre soneto que se inicia con el verso “Mientras por competir con tu cabello…”.

Ubi sunt? (¿dónde están?). Jorge Manrique en las Coplas a la muerte de su padre formula una serie de preguntas retóricas sobre el destino de caballeros, damas, galas, amores, músicas, bailes: todo desaparece. Este “ubi sunt?” deviene en uno de los tópicos más célebres. Los versos a los que aludimos son: “¿Qué se ficieron las damas, sus tocados, sus vestidos, sus olores? ¿Qué se ficieron las llamas de los fuegos encendidos de amadores?”

Locus amoenus (lugar agradable). Deriva de Teócrito y de Virgilio y tuvo un gran desarrollo en nuestra poesía bucólica de la Edad de Oro. La descripción del paisaje tiene siempre las mismas características: prados verdes, riachuelos cristalinos, pájaros cantando, árboles con deleitosa sombra. No importa la precisión geográfica, sólo que sea el marco ideal para el amor. Garcilaso y Jorge de Montemayor son buenos exponentes en el uso magistral de este tópico.

Beatus ille (dichoso aquel). Recoge las palabras iniciales de un poema de Horacio y es Fray Luis de León quien le dio mayor fuerza en su “Oda a la vida retirada”. Consiste en enumerar el ideal de felicidad basado en la ausencia de pasiones –vanidad, avaricia, cargos…– y en vivir de acuerdo con la propia conciencia, retirado.

descriptio puellae (descripción de la mujer). Responde a una fórmula muy conocida de la poesía de la Edad de Oro. El rostro es el centro de esta belleza, se habla de su cabello –rubio–, de su tez, del color blanco, de sus frente, de sus cejas, de sus ojos, de su boca, de su cuello, de sus dientes… Petrarca lo dominó en sus poemas dedicados a Laura, así como Fernando de Herrera y otros poetas de nuestro barroco.

Vita flumen (la vida como río). Es la idea de entender la vida como un río que desemboca en el mar, que es la muerte. Las resonancias son manriqueñas y es un tópico muy hermoso que el propio Machado ha empleado alguna vez. Una variación es el “Homo viator” (hombre viajero) donde se entiende la vida como un camino que nunca ha de volver. Es el “todo pasa y todo queda” de Antonio Machado o la referencia de Berceo en la introducción a los Milagros de Nuestra Señora, en que compara al hombre con un romero o peregrino.

Fortuna mutabile (la fortuna mudable). Se refiere a los avatares de la fortuna que, a veces, es favorable y otras no, tanto subes como bajas. Fue muy frecuente en el Renacimiento.

Tempus fugit (el tiempo pasa irremediablemente). Se trata de un tópico muy duro y dramático que nos advierte de que el tiempo es frágil. Quevedo lo recogió con absoluta maestría en muchos de sus sonetos.

Muerte igualadora. Es una variedad del tema anterior. La muerte nos iguala a todos. Lo poemos ver en la Danza general de la muerte, del S. XV. “desde el Papa hasta el que no tiene capa”.

Nihil novum sub sole (nada nuevo bajo el sol). Tiene origen bíblico y alude a la repetición constante, a que en realidad todo es siempre lo mismo.

La vida como sueño. Es el famoso tópico que recoge Calderón en su La vida es sueño en donde la vida puedeentenderse como un sueño del cual despiertas con la muerte. Otra variante es entender la vida como un teatro en donde cada persona representa su papel, sería El gran teatro del mundo, por ejemplo, también de Calderón de la Barca.

Magister dixit, “el maestro ha dicho” o argumento de autoridad. En la Edad Media las opiniones escritas se respetan no por su verdad intrínseca, sino por el prestigio de quien lo ha afirmado; no se discute lo que han dicho las grandes figuras, porque no existe sentido crítico. El sentido crítico aparecerá en el Renacimiento cuando la imprenta vulgarice la lectura y multiplique el número de los libros y, por tanto, el número de contradicciones y de opiniones divergentes.

Todo compuesto según peso y medida. La mayor parte de las obras medievales poseen una curiosa superstición por la composición según números, cuyo caso más visible es la Divina comedia, compuesta en tres partes por tercetos (estrofas de tres versos) y con tres personajes principales, entre otras curiosidades. Asimismo, todos los poemas de Berceo siguen una estructura tripartita, existe una superstición artística por el número áureo, etc.

Vanitas vanitatum o “vanidad de vanidades, y todo vanidad” (Eclesiastés). Nada merece la pena o el esfuerzo por conseguirlo, porque no es posible alcanzar satisfacción, todo se reduce a polvo. Cuando uno consigue su deseo desea más y nuestro insaciable orgullo nunca se satisface, así que nuestro orgullo es un tormento y está vacío de toda satisfacción.

Fortuna imperatrix mundi (la fortuna es la emperadora del mundo) o rueda de la fortuna. La fortuna todo lo trastoca: eleva al malvado y arroja a la miseria al virtuoso; este tópico nace del De consolatione Philosohiae de Boecio.

Captatio benevolentiae: el autor empieza modestamente (excusatio propter infirmitatem) fingiendo inseguridad o simulando torpeza y escaso saber para ganarse la benevolencia del lector. Es propia de los prólogos y comienzos de obras.

Heráclito y Demócrito, o filósofo que llora y filósofo que ríe. Heráclito pensaba que la vida humana era algo tan trágico que le hacía llorar; Demócrito, por el contrario, estimaba que merecía la risa ante la estupidez de las conductas humanas. Es tema de muchos sonetos y cuadros de la época renacentista.

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