La descripción grotesca (I). Alda


La caricatura o descripción grotesca deforma la realidad. Podemos observar un ejemplo significativo considerando el texto de la Antología facilitada por el profesor titulado: “De lo que contesçió al arçipreste con la serrana, et de las figuras d ́ella”, perteneciente al Libro del buen amor.

Tomada de Agrega con licencia CC

Serrana bajando la montaña. Tomada de Agrega con licencia Creative Commons

Ejercicios:

1. Anota los vocablos que no comprendes. Trata de parafrasear cada una de las estrofas.

2. Dejo aquí unas palabras del trabajo “El cuerpo grotesco en el Libro de buen amor de Juan Ruiz“, escrito por Louise M. Haywood (Trinity Hall, Cambridge), que versan sobre Alda, la serrana cuya descripción acabas de leer. Extrae las dos o tres ideas básicas que aquí se discuten. ¿Estás de acuerdo con la autora? ¿Qué otros significados conoces del bestiario medieval?

Alda es grotesca porque pertenece a una categoría confusa: la descripción usa no sólo la comparación para describirla como un animal —tiene «cabellos chicos, negros, más que corneja lisa […] mayor es que de osa la patada do pisa» (1012bd), «las orejas mayores que de añal burrico» (1013a), «las sobreçejas anchas e más negras que tordos» (1014c), y los «tovillos mayores que de una añal novilla» (1016d)—, sino también la metáfora. Es «yeguariza trefuda» (1008d), «yegua cavallar» (1010b), con pico «de çarapico» (1013c) y «boca de alana» (1014a). Si leemos su cuerpo, como el de la bella seducible, como un signo que muestra su naturaleza vemos, según el simbolismo del bestiario medieval, que es un cúmulo de pecados: es lascivia o licencia (yegua caballar, osa, asno o burro), pereza (osa, tordo), locura (asno o burro), avaricia, envidia y servilismo (perro) y de naturaleza diabólica y violenta (osa); algunas de esas conexiones se ven reafirmadas por las fábulas esópicas del mismo Libro. John Dagenais sostiene —a mi parecer, con razón— que el juego de los dos retratos, uno grotesco y el otro hermoso, yuxtapone la imagen ideal y la realidad del loco amor, el amor mundano de las mujeres, con el fin de desenmascarar la verdad sobre la naturaleza femenina (1991: 258). Hasta cierto punto el género sexual de Alda también está en tela de juicio porque, aunque tenga el rasgo femenino de pechos, los suyos están muy en contradicción con el gusto imperante por ser de un tamaño grotescamente exagerado (1019); y de modo más significativo, su gran estatura, su vello facial, su fortaleza formidable y su voz profunda (1015a, 1016-1018) connotan una masculinidad latente. Se hace hincapié en su virilidad también cuando el narrador mismo se compara a ella: tiene las muñecas más gordas y velludas y el meñique más grande que los suyos. Asimismo las orejas y la nariz grandes de la serrana son características que comparte con el Arcipreste (1485d y 1486d) y, como comenta Elisha K. Kane (1930: 106), la tradición popular las relaciona con los genitales masculinos. Por fin, exhibe peculiaridades diabólicas en cuanto a su forma confusa, su colorido rojo y negro, la comparación desfavorecida con las bestias del Apocalipsis y en la observación del narrador, «non sé de quál diablo es tal fantasma quista» (1011d; 1008c). Su forma retorcida es aterradora (por las asociaciones diabólicas) y cómica (por su proximidad al mundo bestial, las diablerías, el pecado y la parte inferior del cuerpo; Bakhtin 1984: 303-436). Alda ocupa el espacio de lo grotesco porque es un ser ni humano, ni animal ni diabólico, ni hembra ni macho, sino una confluencia en mayor o menor grado de todas estas categorías.

Me gustaría también que reflexionaseis sobre el concepto que el Arcipreste tiene de la mujer, a partir de lo que os he contado en clase sobre la época, y también después de leer “La visión de lo femenino en el Libro de buen amor: modelos y representaciones”, de M.ª Esperanza Sánchez Vázquez, autora que considera innovadora la postura de Juan Ruiz, en particular por la ambigüedad de sus modelos con respecto a las oposiciones belleza / fealdad, nobleza / villanía y virtud / liviandad. Dice exactamente:

Así, no se puede establecer una línea divisoria tajante entre el modelo de mujer «noble, hermosa y virtuosa» marcado positivamente y el de mujer «villana, fea y liviana» considerada negativamente, ya que las interferencias entre ambos modelos son tales que desembocan en zonas de confluencia donde se cruzan y entremezclan

Nos ofrece, además, unos cuadros que explicitan la situación:

Hermosa Fea
1ª dama– dueña letrada, sotil y entendida (96), lo prisso (77), amor a primera vista. 7ª dama– 1ª Serrana La Chata: la gaha rroín, heda(961).
2ª dama– Cruz Cruzada: muy atractiva y sensual sobre la cual puso el ojo(112c). 8ª dama– 2ª Serrana Gadea: serrana fallaguera(975) chata maldita (977) manos iradas (979).
3ª dama– de talla muy apuesta e de gesto amorosa / loçana, doñeguil, placentera, fermosa (169). 9ª dama– 3ª Serrana Menga Lloriente: serrana lerda(993).
4ª dama– Doña Endrina:¡Ay Dios, e quán fermosa viene doña Endrina por la plaça! (653). 10ª dama– 4ª Serrana Alda: vestiglo, fantasma(1008)gran yegua caballar (1010)non sé de quál diablo es tal fantasma quista (1011)mala talla(1021) Descripción (1012–1021): cabellos de corneja lisa, dientes caballunos, pisada de osa, boca de alana. barba, voz gorda e gangosa. Dixo me la heda (1040).
5ª dama– fermosa (911),apuesta e loçana (912).
11ª dama– viuda loçana, bien moça, e con mucha ufana (1318).
12ª dama– fermosa de veltad (1322).
13ª dama– Doña Garoza: esfermosa (1500)loçana(1499)¡Desaguisado fizo quien le mandó vestir lana!(1499d) ¿Quién dio a blanca rrosa ábito, velo prieto?(1500b).
Noble                                          Villana
1ª dama– Una dueña me prisso (77a) era dueña en todo e de dueñas señora (78a). 2ª dama: Cruz Cruzada: non santa mas sandía (112) panadera (116).
3ª dama– dueña de buen linaje e de mucha nobleza (168a). 6ª dama– la vieja: Una vieja (945)la vieja: «Açipreste, más es el rroído que las nuezes»(946).
4ª dama– Doña Endrina: fija de algo en todo e de alto linaje (583). 7ª dama– 1ª Serrana la Chata: vaqueriza, Chata recia que a los omnes ata (952),Echóme a su pescueço (958).
5ª dama– niña de pocos días, rrica e de virtud (911b). 8ª dama– 2ª Serrana Gadea: vaquera(975)derribó me ayuso e caí estordido(978).
11ª dama– viuda: era muy rrica e bien moça (1318b). 9ª dama– 3ª Serrana Menga Lloriente:serrana lerda (993).
12ª dama– dueña fermosa (1322). 10ª dama– 4ª Serrana Alda: serrana(1024).
13ª dama– el alto cuello de garça (1499) de doña Garoza (ascendencia noble, modales y cultura). 15ª dama– La Fulana, busca me nueva funda (1623)doña Fulana (1625).
Virtuosa                                              Liviana
1ª dama– De dueña mesurada siempre bien escreví (107). 2ª dama– Cruz Cruzada: non santa (112)él comió la vianda, e a mí fazié rumiar (113).
3ª dama– cuerda e de buen seso, cortés e mesurada (168–169). 4ª dama– Doña Endrina: Fija, a daño fecho aved ruego e pecho; / callad, guardat la fama, non salga de so lecho(880).
4ª dama– Doña Endrina: mesurada(581)mansa, sosegada (669). 5ª dama– Commo faze venir el señuelo al falcón / , así fizo venir Urraca la dueña al rincón (942).
5ª dama– dueña de virtud (911). 7ª dama– 1ª Serrana la Chata «Hadeduro, / comamos deste pan duro, / después faremos lucha» (969).
11ª dama– ella non la erró, e yo non le pequé(1319c). 8ª dama– 2ª Serrana Gadea: «Entremos a la cabaña, Ferruzo non lo entienda» (980)atrevuda (990),endiablada (991)
12ª dama – buena dueña (1325). 9ª dama– 3ª Serrana Menga Lloriente– Coidós cassar con migo commo con su vecino (993)Aquí avrás casamiento / tal qual tú demandudieres (1002).
13ª dama– Doña Garoza: avié seso bien sano; de buena vida, non de fecho liviano(1347). 10ª dama– 1ª Serrana Alda: los que quieran casar se aquí non sean sordos (1014)«Pariente, mi choça, el que en ella posa / con migo desposa / o me da soldada» (1027).
14ª dama– la mora buen seso (1508). 13ª dama– Doña Garoza: Enamoró me la monja e yo enamoré la (1502)Recibió me la dueña por su buen servidor / siemprel fui mandado e leal amador (1503)Dios perdone su alma e los nuestros pecados (1506).

De otra opinión, el interesante estudio de Dieter Oelker, “De fermosura y donaire: Sobre el ideal de belleza femenina en unos versos de Juan Ruiz, con un apéndice sobre el sentimiento y concepto náhuatl de hermosura”.

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