El texto de la semana


Como el 14 de marzo es el día de Pi, me ha pedido el departamento de matemáticas que lo celebremos también con “El texto de la semana”. Aquí va nuestro granito de arena:

Soy y seré a todos definible,

mi nombre tengo que daros,

cociente diametral siempre inmedible

soy de los redondos aros.

(Si en este poema de Manuel Golmayo cuentas las letras de cada palabra obtendrás las primeras veinte cifras de pi)

——————-

El número pi ha fascinado desde la antigüedad hasta nuestros días. Aquí tenéis un papiro egipcio con su valoración matemática, acompañado de un poema de la poetisa polaca Szymborska, a quien ya conocéis:

El Número Pi (Poema de Wislawa Szymborska)

Digno de admiración es el número Pi

tres coma catorce,

Todas sus siguientes cifras también son iniciales,

quince noventa y dos porque nunca termina.

No se deja abarcar sesenta y cinco treinta y cinco con la mirada,

ochenta y nueve con los cálculos

setenta y nueve con la imaginación

y ni siquiera treinta y dos treinta y ocho con una broma o sea comparación

cuarenta y seis con nada

veintiséis cuarenta y tres en el mundo.

La serpiente más larga de la tierra después de muchos metros se acaba.

Lo mismo hacen aunque un poco después las serpientes de las fábulas.

La comparsa de cifras que forma el número Pi

no se detiene en el borde de una hoja,

es capaz de continuar por la mesa, el aire,

la pared, la hoja de un árbol, un nido, las nubes, y así hasta el cielo

a través de toda esa hinchazón e inconmensurabilidad celestiales.

Oh, qué corto, francamente rabicorto es el cometa.

¡En cualquier espacio se curva el débil rayo de una estrella!

Y aquí dos treinta y uno cincuenta y tres diecinueve

mi número de teléfono el número de tus zapatos

el año mil novecientos setenta y tres piso sexto

el número de habitantes sesenta y cinco céntimos

centímetros de cadera dos dedos charada y mensaje cifrado,

en la cual ruiseñor que vas a Francia

y se ruega mantener la calma

y también pasarán la tierra y el cielo,

pero no el número Pi, de eso ni hablar,

seguirá sin cesar con un cinco en bastante buen estado,

y un ocho, pero nunca uno cualquiera,

y un siete, que nunca será el último,

y metiéndole prisa, eso sí, metiéndole prisa a la perezosa eternidad para que continúe.

3.14159 26535 89793 23846 26433 83279 50288 41971 69399 37510 58209 74944 59230 78164 06286 20899 86280 34825 34211 70679…

Un gran matemático inglés del siglo pasado llamado Guillermo Shanks se pasó 20 años de su vida calculando decimales de pi “a mano” y sólo llegó hasta el decimal 707. De sus cálculos, solo eran correctos 527, para más inri. El error no se descubrió hasta 63 años más tarde. Posteriormente, dos matemáticos norteamericanos, John W. Wrench, Jr. y Levi B. Smith, llegaron a los 1.120 decimales en el año 1947 utilizando una calculadora preelectrónica. Después, la cantidad de decimales ha ido creciendo y creciendo de manera asombrosa… hasta el dia de hoy.

Estas y otras reflexiones pueden encontrarse en “Mi historia de Pi”.

———————

Cálculos de Pi a partir del polígonos inscritos en una circunferencia:
Un polígono de 36 lados, arroja el número 3,1; 360 lados, 3,141: 3.600 da para pi 3,14159; 36.000 lados, 3,1415926; 360.000 aporta estos decimales, 3,141592653; 3.600.000 lados de un polígono inscrito, 3,14159265358; 36 millones de lados, 3,1415926535897; 360 mill. de lados, un resultado de 3,141592653589793; con 3.600.000.000, da 3,14159265358979324. Parece que trabajar solo con el polígono inscrito no es una buena idea, sino que hay que trabajar con el polígono inscrito y con el circunscrito, como ya hiciera Arquímedes.

Para friquis absolutos, aquí tenéis 16.000 decimales del número Pi. En Wikipedia puede verse una tabla del número de decimales conocidos, desde los poco más de 2.000 del año 1949, a los cinco billones registrados en 2010. También he encontrado esta página, muy variada, pero avanzada.

Y hasta aquí la entrada de hoy, que termino sin mencionar siquiera las esperadas alusiones a Cronicas marcianas, de Ray Bradbury, o a la película Pi, de Darren Aronofsky, pues había empeñado mi palabra en ese sentido.

Hale, a calcular.

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2 respuestas a El texto de la semana

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