La pregunta de la semana


Tercera entrega, para que no digáis. Hoy empiezo con 2º de la ESO. A ver, chicos, si el superlativo de “alto” es “altísimo”, ¿el superlativo de “pulcro” es…?

Los de 3º de ESO: Habéis visto que he dejado en un post anterior un galimatías en el que no se entiende nada. Me refiero al poema “Un leproso”. Si sois tan amables, ¿podríais recuperar las letras que se han perdido por el camino?

Finalmente, una facilona, facilona, para 1º de Bachillerato. ¿Quién es el tipo de este cuadro?

P.S.: Como la pregunta de 1º de Bachillerato ha sido contestada enseguidilla, los alumnos de este curso podéis intentarlo con el poema “Un leproso”. No os dejéis pisar por los de 3º, ¿eh?

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12 respuestas a La pregunta de la semana

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  3. Raquel (2ºB) dijo:

    Jope manu lo hiba a poner yo ahora y … ¬¬
    malvado…
    =)

  4. manuel del valle 2ªb dijo:

    pulquérrimo

  5. Adam Antium dijo:

    Pero entonces… sí que es Miguel de Cervantes, aunque se haya pintado a partir de un texto. La intención es lo que cuenta, ¿no? Además, hay retratos ‘en vivo’ menos fieles a la realidad que este, fijo. Si no, deja que busque entre la obra de Mariscal, Miró y artistas de estas razas. No sé, acláralo profe, que no sé si me estoy liando 🙂

    • ernestoprofe dijo:

      Busca, busca. Hay unos cuantos de Miró en los que los payeses salen con el máximo detalle, en el punto rojo que los representa. Y Kobi era una especie de Casi moviéndose muy rápido todo el tiempo, de manera que no podía mantener la boca y el hocico en la misma vertical.

  6. Rocío 1Bto.D dijo:

    El hombre retratado es supuestamente Miguel de Cervantes, con el que Juan de Jáuregui mantuvo una buena amistad. Sin embargo, la pintura que se muestra es una falsificación ya que, la original se perdió.

    • ernestoprofe dijo:

      Vale. Eso es.
      No ha durado nada la pregunta, y eso que me parecía complicada. ¿Sabes también por qué sabemos que es una falsificación?

      • Rocío 1Bto.D dijo:

        No estoy segura del todo, pero de las trescientas ideas y opiniones que ido recogiendo he podido sacar en claro que el retrato se encontraba en la colección de pinturas del Marqués de Casa Torres, el cual tenía otro retrato similar al de Cervantes y que podría tratarse del mismo hombre siendo éste uno cualquiera y no el escritor. Así mismo, se han perdido todas las obras firmadas por Jáuregui.
        Azorín dijo para el periódico ABC en 1945 que el hombre retratado podría ser cualquiera. Es decir, Cervantes se autodescribió y el pintor de su retrato se podría haber fijado en ello para dibujarle, sin embargo, hombres de esas características adornados con golillas habría bastantes en aquella época, y, personalmente, ésta me parece la idea mejor fundamentada.

      • ernestoprofe dijo:

        “Éste que veis aquí, de rostro aguileño, de cabello castaño, frente lisa y desembarazada, de alegres ojos y de nariz corva, aunque bien proporcionada; las barbas de plata, que no ha veinte años que fueron de oro, los bigotes grandes, la boca pequeña, los dientes ni menudos ni crecidos, porque no tiene sino seis, y ésos mal acondicionados y peor puestos, porque no tienen correspondencia los unos con los otros; el cuerpo entre dos extremos, ni grande, ni pequeño, la color viva, antes blanca que morena; algo cargado de espaldas, y no muy ligero de pies; éste digo que es el rostro del autor de La Galatea y de Don Quijote de la Mancha , y del que hizo el Viaje del Parnaso , a imitación del de César Caporal Perusino, y otras obras que andan por ahí descarriadas y, quizá, sin el nombre de su dueño. Llámase comúnmente Miguel de Cervantes Saavedra. Fue soldado muchos años, y cinco y medio cautivo, donde aprendió a tener paciencia en las adversidades. Perdió en la batalla naval de Lepanto la mano izquierda de un arcabuzazo, herida que, aunque parece fea, él la tiene por hermosa, por haberla cobrado en la más memorable y alta ocasión que vieron los pasados siglos, ni esperan ver los venideros, militando debajo de las vencedoras banderas del hijo del rayo de la guerra, Carlo Quinto, de felice memoria”. (Prólogo a las Novelas Ejemplares, donde escribe este brevísimo autorretrato)

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